lunes, 1 de noviembre de 2021

Paz




Hay paz en este momento. Dentro y fuera. Es un momento raro, que no aparece fácilmente y que no se deja asir. Es breve, incluso fugaz. De ahí la importancia de sentirlo plenamente, sin tratar de poseerlo; solamente viendo su efecto en nuestro interior, dejándolo fluir libremente.

Fuera todo es calma, todo está bien, todo es perfecto. Dentro todo es calma, todo está bien y es perfecto. No hay preocupaciones fútiles, no hay pensamientos tóxicos. No tratamos de moldear la realidad a nuestro antojo y deseo. Es la calma que proviene de la aceptación. Aceptamos, pues no hay nada más. Dejamos de luchar por unos instantes contra la corriente, y dejamos que nos arrastre libremente. Y esos instantes devienen mágicos. Nos sentimos conectados.

El momento pasa y vuelven nuestros pensamientos. Nos arrastran a la preocupación y al movimiento, a la lucha contra la realidad, en un intento continuo de amoldarla a nuestro capricho. Cuánta energía perdida, agotamiento del espíritu, para finalmente llegar al mismo sitio. Pero agotados, vencidos por esta lucha sin fin contra el enemigo imaginario.

Los momentos en que dejamos de luchar, su recuerdo, nos marcan el camino. El largo camino hacia la paz. Esa paz lo contiene todo, así lo acepto. Pues no hay nada más.

Imagen de Cs- en Pixabay

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